At home he's a tourist
Entretanto las conversaciones sobre coches y todo lo que tiene que ver con los coches proliferan.
Coches que frenan
Coches que frenan
coches que hablan
coches para los que a pesar de todo no se encuentra aparcamiento y gente discutiendo sobre el procedimiento óptimo para salir de un coche
gente que maldice su destino en la penumbra submarina del coche
gente que aplasta a gente mediante coches y gente que cae en reyertas inducidas secretamente por coches
gente que ama coger el coche
coches que se despeñan
coches que brillan y coches de otros tiempos derrapando sin cesar por carreteras secundarias polvorientas mientras cancelan todo romanticismo aplicable al caso
coches que aúllan a la noche y coches desmenuzados concienzudamente por mentes-coche.
Todo cede.
Todo se arremolina en una mala copia de la vida.
Todo cede.
Todo se arremolina en una mala copia de la vida.
Pero si por un momento, en el cándido éxtasis o en la cúspide del martes, pudiéramos abarcar la magnitud de esa mala copia, vislumbraríamos al fin la caja absurda de un coche.
coche rojo...
coche azul...
coche rojo...
coche azul...






